Somos Alba y Laura, el Many es fruto de años buscando un espacio en la naturaleza dónde poder materializar nuestro proyecto, crear una casa refugio donde poder recibir a personas que deseen retirarse, conectar con una misma y encontrar paz y calma dentro de todo el movimiento que supone la vida.
Alba
Siento que a mis cincuentas es un reto presentar todas mis vidas en una. Mi proceso sería como el de ir desmontando personajes. Nací en Lleida una ciudad pequeña dónde la niebla nos acompañaba en los fríos días de invierno. Mi vida tuvo un punto de inflexión en el momento que desarrollé una Trastorno de Alimentación a mis 13 años, trastorno que me acompañó hasta bien entrados los veinte y que casi me quita la vida. Ingresos en varias plantas psiquiátricas con gran desconocimiento para acompañar el TCA ( años 80), hicieron que el trauma y todos los mecanismos de supervivencia que conviven con él marcaran mi vida y mis decisiones.
Vida intensa, con 26 era madre, dirigía una empresa y este movimiento frenético fue un ritmo continuo hasta que a los 40 entré en una gran crisis personal. Divorcio, cuestionamiento como madre, hija, mujer, trabajo, vida…
Por mi historia personal el autoconocimiento y la terapia siempre me han acompañado, pero fue en los 40 dónde pude entrar directamente en la sanación del trauma y ser consciente de como estaba instaurado en mi cuerpo. Conocí a Laura y mi corazón sintonizó en un proyecto de vida conjunto, mi alma necesitaba volar libre, conectar a diario con la naturaleza, caminar más despacio y recordar lo que soy, a lo que he venido. El Many se materializó en el momento preciso y se ha convertido en un refugio para nosotras y para todas aquellas personas que quieran respirar y sentir, cuidarse y dejarse cuidar, observar y aprender de lo que la estancia les va regalando.
Valido mi experiencia de vida pues es la que me ha llevado a buscarme para encontrar otras maneras de vivirme y sentirme. Después de viajar por algunos senderos, el camino del yoga se convirtió en un sitio dónde quedarme.. Tengo la formación en Yoga Vinyasa, Yoga terapéutico, Yin yoga, y Yoga Sensible al trauma (nivel básico y avanzado). Yoga oncológico. Yoga Nidra y estudios complementarios como facilitadora de Louise Hay, y otros que no tienen sentido enumerar por aquí.
En esta casa me encanta recibir, cuidar los detalles, cocinar con el susurro de mi abuela compartiéndome sus trucos y sobre todo abrir el espacio para que las personas que quieran y lo necesiten puedan reencontrarse y recordarse. Agradezco profundamente a todos los que me precedieron, a todas mis maestras y a mis hijas Júlia y Ada por ser fuerza de inspiración hacia el cambio.
Laura
Comenzaré con un toque de humor. Soy argentina. (Pausa para que sonrías) Nací en Buenos Aires, lo que me hace porteña y buscavidas. Llevo 28 años en Catalunya. Mis compañeros de viaje incondicionales han sido el teatro, el dibujo y la escritura. Mi curiosidad, la gasolina para apuntarme a diferentes cursos y talleres que iban sumando capacidades a mis disciplinas. En el camino del autoconocimiento fui precoz, gracias a la herida del abandono y de la no pertenencia; comencé a ir al psicólogo a los 21 años (Teniendo en cuenta que soy del ´73). Pasé por diferentes formaciones y cada una de ellas me acercaron a poder ver de una forma respetuosa, amable y amorosa, la humanidad que hay en mi y en las personas. El arte, mi compañera fiel, a vivirla, jugarla y disfrutarla.
Con Alba nos conocimos en un Taller de Aprender a Amar. En mi sueño infantil siempre pensaba que conocería a mi compañera/o de vida en algún sitio así. (Sí, hay en mi un punto romántico, lo confieso). Cuando empezamos a salir, el sueño de vivir en contacto con la Naturaleza fue común, junto con nuestras eternas charlas sobre la vida y la muerte.
Ocho años tuvieron que pasar para que se hiciera realidad; entonces apareció El Many, con Thor (perro), y sus gatas, la olivera y sus 30 hectáreas resguardadas por la Ermita de Sant Roc, en lo alto de la montaña.
Disfruto estando en casa, recibiendo a personas con ganas de hacerse preguntas y respirarse. Disfruto acompañándolas en sus procesos, con el Arte, la Gestalt y el Tarot. Disfruto el compartir con cada una de ellas, porque de ellas, también aprendo y me enriquezco.
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